DOMINGO DE ORACIÓN
Todos nuestros ruegos y oraciones llegan hasta Dios, aun
cuando todavía no hablamos Dios ya esta actuando a nuestro favor, porque Él no necesita
que le digamos que es más conveniente para nuestra vida, o que tratemos de convencerlo
de hacer algo a nuestro favor o forzar con nuestros ruegos la decisión del
padre.
Si fuese de esa
manera entonces los seres humanos tendríamos el control de todas las cosas; con
el simple hecho de orar, podríamos cambiar las cosas y aún más, siendo que Dios
tiene el control para cambiar las leyes naturales; entonces si nos unimos en oración
y lo hacemos constantemente Dios tendría que cambiar esas leyes naturales
haciendo caso a nuestra ferviente y constante oración.
La oración es el
medio de comunicación que tenemos para comunicarnos con Dios, pero esta comunicación
se da dentro de las leyes y reglamentos ya establecidos por Dios, donde no le
vamos a decir nada nuevo para Él, ni vamos a pedirle algo que Él ya sabe que lo
necesitamos y aun antes que nosotros lo pidamos o que ni siquiera sepamos que
tenemos que pedir por aquello que Él ya nos está dando.
Entonces la oración es
el medio que nos permite caminar a la par con Dios, por un lado, dirigiendo
nuestra vida bajo su voluntad y por otro lado dejando que la voluntad de Dios
dirija nuestras emociones, en esta relación estrecha con Dios, podemos decir
que Dios nos escucha porque pedimos todas aquellas cosas que están al alcance
de nuestra vida y Dios no nos las niega porque en nuestra relación con Él ya caminábamos
hacia esta bendición.
Interpretar de esta
manera las respuestas de Dios a nuestras oraciones no es una manera pasiva o de
incredulidad hacia el poder de Dios, más bien es una forma de cultivar la buena
relación con Dios en todo momento, no queriendo únicamente ser escuchados por
Dios en los momentos difíciles, sino intentado mantener viva nuestra relación con
Dios en todo momento.
Por otro lado, la
respuesta a una oración esta ligada directamente a la calidad de fe de la
persona y la fe solo viene y es desarrollada por la estrecha relación con Dios,
la fe va aumentar cuando nuestra vida esté siendo dirigida por Dios en esa dirección
ya no actuamos conforme nuestras deficiencias humanas sino conforme a la
voluntad de Dios.
En esta relación de
fe con Dios en nuestro diario vivir podemos decir como el salmista; ¡Bendito
sea Dios, que no hecho de sí mi oración ni de mí su misericordia!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario