LUNES PROMESAS DE DIOS EN LA BIBLIA
En las promesas de la biblia encontramos
aquellas que nos hablan del establecimiento de los valores del reino de Dios, aquellas
promesas que nos hablan de igualdades sociales y del reinado de un rey justo
que imparta justicia fiel.
El hombre en toda su historia ha sufrido de
desigualdades y explotación de los más fuertes, siempre se ha tenido el miedo
de caer en las manos de los enemigos feroces e implacables que destruyen a sus
enemigos más débiles y se enseñorean de él, es así como nos hemos movido a lo largo de la historia,
donde las conquistas sangrientas siempre han dejado un vencido y un vencedor, siempre
el que esta esclavizado encuentra la manera de sublevarse y romper con los
yugos y cadenas; pero una vez liberado se convierte en el opresor.
Tendríamos que recordar en la historia; las
grandes civilizaciones que se ganaron sus nombres esclavizando a otras civilizaciones;
o los grandes imperios que se formaron conquistando pueblos y controlando la
subsistencia de los conquistados, hoy en día las grandes potencias mundiales donde
sus avances científicos y sus poderíos económicos les permiten tener el control
sobre las demás naciones.
También dentro de los países y estados existen
clases sociales con poder sobre otras clases sociales, más aun, dentro de las familias
existen luchas de poder para tener el control y la supremacía sobre los demás;
todo esto siempre ha sido una lucha encarnizada y psicológica que no nos
permite actuar con justicia, fidelidad y paz.
En medio de este conflicto emocional y
social de todos los seres humanos, no podemos ver con la claridad ni entender como
Dios ve todas las cosas y cuáles son los verdaderos valores del reino; en las
promesas de la biblia encontramos que no puede ser un gobernante o un rey humano;
porque simplemente no puede ser, como ya vimos anteriormente nuestros valores están
corrompidos por la historia humana, cualquier hombre por más justo que este sea
siempre repetirá los patrones de los valores sembrados en su humanidad, por su
misma humanidad; es así como podemos ver problemas sociales arraigados en ciertos
países y en ciertos sectores de la sociedad.
Muchas veces desde nuestra propia naturaleza
humana hacemos interpretaciones bíblicas y damos palabras y pensamientos a Dios
que están muy lejos de los valores del reino, sino que más bien estas
interpretaciones están fundamentados en nuestra humanidad, es por este motivo
que el hombre falla al interpretar la palabra de Dios, creando un sin número de creencias acerca de
Dios; las promesas de Dios y la palabra de Dios siempre serán fieles e
inquebrantables, pero nuestras interpretaciones siempre serán con favoritismos
e intereses personales.
Podemos escuchar que el hombre habla de
tiempos, de venganzas e iras de Dios, también el hombre habla de destrucción,
de castigos, de ideas y enseñanzas especiales de Dios; aunque todo esto existe
en la biblia, no podemos como seres humanos darles la debida interpretación porque
siempre estaremos juzgando conforme a nuestros criterios y valores terrenales.
En la promesa que Dios da a los hombres de establecer
un trono por medio de la lealtad, no nos
habla de la lealtad humana sino de la lealtad de Dios en su fidelidad, y en ese
trono un rey del linaje de David, este trono únicamente lo puede ocupar nuestro
señor Jesucristo, el cual es Dios mismos, con todos los valores de Dios y no de
los hombres, en los hombres no podemos confiar porque somos solo eso; hombres,
con todas las costumbre y valores terrenales, este rey del cual nos habla, será
celoso de los valores de Dios y actuara con justicia divina, esta justicia
divina nada tiene que ver con la justicia de los hombres
Nuestro compromiso y nuestra tarea como
seres humanos ante esta promesa es confiar únicamente en Dios; de las cosas que
el ha hecho, que está haciendo y que hará por toda la humanidad, donde ningún ser
humano está fuera de sus planes y de su justicia, ni estamos desamparados de su
mano, porque Dios reina ya sobre la tierra y sobre los que si estamos seguros y
confiando en su gran amor; antes de la ira
de Dios esta su gran amor por su creación y cada uno de nosotros.

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