DOMINGO DE ORACIÓN
Todo el tiempo necesitamos de la bendición de
Dios, no podemos caminar sin Él; aunque algunas personas del mundo lo rechacen, llegará el día que acepten a Dios
como creador y sustentador de todas las cosas, no se puede vivir plenamente siempre
negando las cosas, siendo necios a sus propias percepciones, o poniendo como
fundamento sus propios descubrimientos; cuando menos esperan vienen tiempos de angustia
y desesperanza, vienen tiempos cuando todo esfuerzo del hombre resulta en vano
para hacer frente a las crisis mundiales.
Estamos viviendo un tiempo muy difícil, que
a nuestra generación no le toco vivir nunca, todos volteamos a ver a nuestros
gobernantes a las ciencias avanzadas de la salud; a todos aquellos que deberían
tener las experiencias, las herramientas y los medos para mitigar el problema;
no hay respuesta, los que antes eran fuertes hoy tiemblan al tomar decisiones, dejando
un vacío de credibilidad en todos aquellos que han puesto su confianza en ellos.
¿Y
hasta cuándo? la falta de respuesta a esta pregunta es la que nos
angustia en tiempos de incertidumbre, porque como seres humanos pensantes y tomadores
de decisiones nos gusta tener el control o al menos el conocimiento de las
cosas, nos gusta descansar los pensamientos y el porvenir en las bases de
nuestro conocimiento para sentirnos seguros, cuando este control no se da es
cuando nos angustiamos y llegamos a la desesperación.
En este tiempo es cuando tenemos que
llenarnos de fe y dejar que Dios tome el control de todas las cosas, confiar en
que Él en su infinito amor y misericordia nos llenará de sus ricas bendiciones,
confiar en que Él por su compasión nos va a bendecir, que con su poder sanador
en el tiempo justo sacará a la humanidad de este padecimiento.
No estamos en el tiempo de la discordia ni
la contrariedad, ni en el tiempo de quien, si es hijo de Dios y quien no, tampoco
estamos en el tiempo de juzgar vanamente buscando culpables de tales o cuales
situaciones por que nunca ha sido de esta manera, el salmista termina su salmo
diciendo que Dios haga resplandecer su rostro sobre nosotros, y todos
necesitamos de la presencia de Dios en la vida de la humanidad de una forma
manifestante, sanadora y salvadora.
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