SÁBADO DE BENDICIÓN
Siempre nos resulta más fácil ver, analizar
y opinar de las cosas externas que suceden en nuestra vida, incluso podemos
hacer nuestras aportaciones sobre determinados temas y hacer nuestras criticas según
nuestras percepciones de las cosas.
La muerte de Jesús, su forma y sus
consecuencias es un tema y un evento del que más se ha hablado y se sigue
hablando por muchos medios, es el evento que más se ha representado, es el evento que separó el tiempo en un antes y un después, muchas
personas no solo han hablado del evento, sino que también lo han vivido
formando parte de la representación del mismo, muchos otros lo hemos leído y releído
y como en este caso lo hemos comentado y hemos reflexionado y aportado sobre
este evento.
La
muerte de Jesús es el tema central por naturaleza de todo predicador de la
palabra de Dios, de todo fiel creyente del evangelio, es el tema central del nuevo
testamento y el tema central de aquellos escritores que le dieron forma a los
escritos del nuevo testamento; así como el tema central del apóstol Pablo; el
cual escribió las siguientes palabras: Pero Dios muestra su amor por
nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por
nosotros. Rom 5:8.
En este caso vamos a platicar no solo del evento
de la muerta de Jesús en esa cruz que vemos en películas, que vemos en revistas
y del cual nos hablan y conocemos todos los que profesamos la religión cristiana,
sino de los motivos que lo provocaron.
Dice
el apóstol Pablo en este texto que hay dos motivos por los cuales se propicia
este sin igual evento en la historia; el primer motivo es el pecado de los seres
humanos, en que cuando todavía éramos pecadores; el principal
motivo que originó este evento fue la condición del hombre; quiero poner en
primer lugar este motivo, precisamente por lo que platicamos al principio que
como seres humanos siempre vemos lo externo y no lo interno, pero en este caso
antes de mirar el otro motivo primero veamos lo más cerca de nosotros.
Cuando todavía
éramos pecadores:
esta es la condición de todos nosotros; nuestro pecado, nuestra forma de vida, nuestros
anhelos y nuestras acciones siempre nos encaminan hacia la muerte; el pecado es
esa carga, esa sombra y esas tinieblas que nos alejan de Dios. 8 Si afirmamos
que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. 9 Si confesamos nuestros pecados,
Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad.
1 juan 1:8-9, por lo tanto, no nos conviene esconder y negar nuestro
pecado, porque no podemos; lo que tenemos que hacer es aceptar nuestra falta,
declararnos culpables y aceptar el primer motivo que provocó el evento de la muerte
de Jesús en la cruz.
El segundo motivo que originó
la muerte de Jesús, es el amor que Dios tiene por todos nosotros,
dice el apóstol Pablo que Dios por su amor pasó por alto nuestros pecados, no
tomó en cuanta la condición del hombre y Dios siguiendo sus propios principios
y sus propios valores y actuando con su propia justicia busca la forma que el
hombre se acerque a Él, como el hombre no puede por su condicione de pecador,
entonces Dios busca el medio de que el hombre tenga salvación y vida eterna; este
es el segundo motivo por el cual se da la muerte de Jesús en la cruz.
Quiero pedirte como bendición para ti, así como
lo es para mí; que la próxima vez que escuches, leas o te hablen del evento de
la muerte de Jesús en la cruz, no lo veas y lo contemples de lejos, que primero
veas tu condición de pecador; separado de Dios, y después veas el gran amor que
Dios tiene para ti, y por estos motivos recibas la muerte de Jesús en la cruz
como el medio de acercarte a Dios y de salvar tu vida.

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