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jueves, 28 de mayo de 2020

QUIERO CAMINAR CONTIGO

JUEVES DIOS CON NOSOTROS

Estamos tan costumbrados a nuestra forma de vida que no creemos que se puede vivir de una mejor manera, la vida nos ha heredado las formas de vida que tenemos donde ya no sentimos dolor ni angustia, que a pesar de los dolores y sufrimientos seguimos fomentando y aceptando las mismas formas que por años han sido nuestro modus operandi.

 

¿Para qué recibir más golpes?    ¿Para qué insistir en la rebelión? Toda su cabeza está herida, todo su corazón está enfermo. Isaías 1:5 NVI, Dios con sus palabras nos dice que nuestras formas de vivir y de enfrentar la vida solamente nos genera dolor y sufrimiento dice el apóstol pedro que de esas formas de vida podemos ser rescatados y transformados, Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. 1 Pedro 1 18-19 NVI.

 

    ¿Te has dado cuenta de cuanto esfuerzo nos cuesta hacer las cosas diferentes de como las practica nuestro medio social en el que vivimos?, como si todo estuviera en nuestra contra, todas las fuerzas de las costumbres, emociones y sentimientos se vuelcan en contra nuestra cuando tratamos de llevar una vida diferente.

 

   A la primera fuerza que nos enfrentamos es a nuestra propia convicción de ver las cosas, tenemos tan arraigadas las costumbres y las formas de ver la vida igual a una sociedad caída que no podemos ver un porvenir mejor y aunque algunas veces lo visualizamos, añoramos y deseamos, las formas y valores actuales no nos dejan dar siquiera el primer paso,  al trabajar con las convicciones y pensamientos de las personas, me he dado cuenta como esta fuerza interna con la que se lucha no permite  dar el primer paso, he visto a personas intentar por un tiempo pero después son arrastrados y vuelven a los principios configurados en sus pensamientos. En su caso ha sucedido lo que acertadamente afirman estos proverbios: «El perro vuelve a su vómito», y «la puerca lavada, a revolcarse en el lodo» 2 Pedro 2:22 NVI.

 

   El primer paso para vencer esta fuerza es creerle a Dios; que el nos llevará a una vida mejor, esta es la historia de Abraham el cual se despojo de todo lo bueno que tenía; por algo que no tenía, pero al creerle a Dios el creía solo por fe que Dios le daría una vida mejor. Entonces el primer paso para vencer esa fuerza interior que lucha en contra nuestra es tener fe y creer en el hijo, el cual nos ofrece una novedad de vida. esto es creer en el hijo.

 

  La segunda fuerza a la que nos enfrentamos es nuestra propia familia quien ha seguido costumbres y patrones bien establecidos, los cuales están inmersos en esa forma de vida, no pueden ver el mal y daño que les causa, volvemos al texto del libro de Isaías Toda su cabeza está herida, todo su corazón está enfermo.  cuando algún miembro de la familia trata de romper con esos moldes, automáticamente se vuelve enemigo de la familia. Esta es otra fuerza que termina venciéndonos en nuestra lucha de tener la vida siguiendo los valores del hijo de Dios y con esto los valores del reino de Dios.

 

  Una tercera fuerza que tenemos que vencer son las costumbres y valores de la sociedad que nos rodea, la cual nos marca, con marcas imborrables e insuperables y nos cierra todo tipo de entendimiento, por este motivo terminamos llamando a las cosas que vemos como buenas y perdemos todo discernimiento de las cosas que nos dan la verdadera vida

 

   Al proclamar a Dios con nosotros por medio del poder de su Espíritu santo, declaramos que vivimos bajos los valores del reino de Dios,  las costumbres y tradiciones de la sociedad ya no tiene poder sobre nosotros, por lo tanto, los castigos, sufrimientos y dolores de este mundo ya no operan en nosotros porque tenemos la vida.

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