SÁBADO DE BENDICIÓN
En todas nuestras decisiones y acciones
siempre tendremos por delante dos opciones, es decir, que siempre podremos
actuar de dos maneras diferentes ante cualquier situación, el Apóstol Pablo
pone únicamente dos caminos frente al ser humano: el pecado que lleva a la
muerte o la obediencia que lleva a la justicia; por supuesto que siempre hay múltiples
opciones para cualquier circunstancia, pero todas ellas siempre estarán dentro
de estos dos caminos y el resultado siempre será de acuerdo a la opción que
vamos a elegir.
por supuesto que ante las circunstancias y
adversidades en las que vive inmerso el hombre siempre le resulta difícil descubrir el camino o la decisión
que va a tomar; <no es así como que al momento de tomar las decisiones en la
vida pudiéremos ver el desenlace de la situación>, <no es así como si nos
pusieran dos objetos frente a nuestros ojos para ver cual queremos elegir>; difícilmente
ya en la práctica tomaremos decisiones
conociendo los resultados, porque en realidad al momento de tomar o elegir el camino
no podemos discernir entre cual será el bueno o el malo, y esto inicia desde el
momento en tomar tal decisión porque nunca partimos de la nada, siempre
partimos del camino por el cual ya vamos caminando y esto hace más difícil la decisión.
Acostumbrados a llevar nuestra vida por el camino
que ya transitamos nos acostumbramos a ese camino, ya lo hemos hecho parte y
forma de nuestra vida. Dice el apóstol Pablo; somos esclavos de aquel a quien
obedecemos. En la analogía de la esclavitud en los tiempos de Pablo, el esclavo
muy difícilmente podía quedar libre; para este esclavo, la esclavitud se convertía
en su forma de ser, de pensar y de soñar; el pensar en luchar por dejar de ser
un esclavo posiblemente se convertía en una ilusión que terminaría en la
muerte.
Ante la situación de estar ya caminando por los caminos de muerte;
que aunque malos estos caminos son los que conocemos, a los cuales Pablo les llama <caminos
de pecado> nos resulta muy difícil casi
imposibles dejarlos, nos hemos acostumbrado a estas sufrientes y dolientes
formas de vida, que aunque muchas veces sabemos que existe el otro camino, este
nos parece mas seguro y no nos atrevemos a dar el primer paso hacia el que no
conocemos, y aunque sabemos que este camino del pecado nos lleva a la muerte
preferimos seguir caminando por él, y somos dice Pablo; esclavos del pecado,
porque nosotros elegimos servir y obedecer a la costumbre que ha marcado
nuestra vida.
En cualquier momento que tomemos la decisión esta el otro camino; el de la
obediencia, el de la vida, el que nosotros no conocemos porque nunca lo hemos
caminado, porque ese camino no se puede
caminar solo, porque ese camino simplemente no consiste en caminarlo y nosotros
sólo sabemos caminar, sólo conocemos los caminos de muerte; el otro es el de la
vida, el de la justicia, al cual sólo se llega por medio de la obediencia, por
el cual sólo se camina por fe en el que es el camino; por fe en Jesús.
Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús Juan 14:6, pudiera decirte que te esfuerces en caminar el camino de la obediencia,
pero no puedo hacerlo; por que este camino de vida no es de esfuerzo o de lucha
a lo cual nosotros estamos acostumbrados, no, este camino sólo es de obediencia
y de fe en nuestro señor Jesucristo
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