JUEVES DIOS CON NOSOTROS
Con el correr de los años en la vida de
cada uno de nosotros vamos sintiendo el peso de los años sobre nuestros hombros,
para la gran mayoría de personas se empiezan a empañar los sueños y lo que
antes eran ilusiones dejan de serlo; porque las metas anheladas no se alcanzan y lo que se espera no llega; se
sufren tragedias entre relaciones personales que agudizan más la desesperanza y
nos llenamos de eventos tristes, que terminamos por dar paso a la aceptación de las crudas realidades.
Este síntoma y esta realidad se encuentra
presente en la mayoría de los hombres que han perdido como dice la escritura su
primer amor, sus sueños e ilusiones que llenaban sus vidas de buenos deseos y
que eran capaces de soportarlo todo solo por un mejor tiempo futuro.
En una promesa de la biblia dice; que cuando
Dios visitara la tierra y los hombres fueran llenos del Espíritu santo, los
ancianos tendrían sueños, Joel 2:28, porque la fortaleza de Dios y las
nuevas ganas de vivir acompañados de la presencia Dios les daría la posibilidad
de volver a soñar, de volver a planear y de esperar cosas buenas para sus vidas;
aun en su vejes. en el libro de Isaías 40;31 NVL Pero los que esperan en el SEÑOR Renovarán
sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, Correrán y no se
cansarán, Caminarán y no se fatigarán, encontramos esta promesa de renovar
las fuerzas y también lo dice el salmista; El que colma de bienes tus
años, Para que tu juventud se renueve como el águila. salmo 103;5 NVL. Tomando
estos textos como promesas de Dios; podemos decir que el cansancio y la falta
de sueños en los hombres es por falta de la presencia de Dios en sus vidas.
En
el texto que estamos comentando hoy Juan 3:13 NVI Nadie ha subido jamás al cielo sino el que
descendió del cielo, el hijo del hombre.
hay un
hombre maestro y principal del pueblo judío que sin duda alguna uno de sus
principales trabajos es enseñar a las personas sobre las promesas de Dios y
fortalecer de esta manera sus vidas, pero hay algo que el esta consiente que les
falta; a el mismo y a los que enseña y esto es la presencia de Dios en sus
vidas. Cuando este hombre escucha lo que Jesús hace en las vidas de las
personas se da cuenta que Jesús viene del cielo, es decir, que viene de Dios o
que Dios mismo esta presente en la vida de Jesús.
¡Sabemos
que vienes de Dios porque nadie hace las cosas que haces tú!, ¿Cómo sabemos que
la vida de una persona esta llena del Espíritu de Dios? sin duda alguna por sus
acciones; obras no como acciones sino obras como fortaleza frente a las
complicaciones de la vida, obras llenas de fe y confianza en Dios.
Jesús
le contesta a esta hombre que nadie subió al cielo; nadie puede tener esta
fortaleza y esperanza para los hombres; nadie puede transformar las vidas de
las personas; nadie puede llenarnos de fe, de sueños y de ilusiones; nadie
puede hacernos rejuvenecer como el águila; nadie puede renovar nuestras fuerzas
de modo que sigamos avanzando sin cansarnos, de modo que sigamos teniendo
sueños; de modo que sigamos volando, solamente aquel que viene de Dios;
solamente aquel que es Dios mismo en medio de nosotros.
Todos los seres humanos necesitamos llenarnos
del hijo del hombre para poder caminar con la presencia de Dios en nuestras
vidas.

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